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fútbol

Una linda historia de Fútbol

Estoy parado fuera de la cancha..mmmm corren algo así como 30 minutos. Mi equipo Juvenil Colo-Colo, enfrentaba a otro club llamado Artificio y pierde por dos goles a uno. Por aquellos años era titular indiscutido y capitán del equipo. Aquel día llegaba atrasado por culpa de mi papá. Al costado de la cancha todos me recriminaban por llegar tarde y faltar a ese importanstisimo encuentro, pero aun quedan 15 minutos. Mis compañeros botan la pelota, entro y en el primer contacto con el balón mandó la pelota al fonde de las mallas. Recuerdo ese gol como si fuese ayer… el gol iba con dedicación a mi mamá que casi siempre me acompañaba a los partidos. Minutos mas tardes una serie de rebotes deja la pelota cerca del área chica, la veo pasar cerca mio, me lanzo y con la punta del zapato logró anotar el definitivo 3 a 2 a favor de mi equipo. En esos momentos gozaba de fama y respaldo de mucha gente que decía que algún día iba a poder llegar a ser un gran jugador.

Pero no todo fue fácil para mi. Pasé años en la banca, jugando los últimos 5 minutos o simplemente quedando equipado por culpa de mi inexperiencia, mi poco peso y mi baja estatura. Mis papás me llevaron a jugar fútbol cuando tenia 7 años.. era el mas joven del equipo y quizás pasó por ahí el echo de estar tanto tiempo alternando con algún jugador enfermo o el típico estrellita taimado. Cada vez que entraba a la cancha lo hacía con el mejor de los ánimos, me esforzaba al máximo, pero con la velocidad y poder de niños mas grande no podía hacer mucho. En todos los minutos que jugué, nunca logré tocar el balón. En aquel tiempo la frustración y la vergüenza eran parte de mi. No había nada que hacer para poder suplir mi nerviosismo, mi falta de técnica y mis limitaciones físicas frente a otros jugadores mas grande. Un día pocos jugadores llegaron al encuentro. Recuerdo que mi madre estaba de cumpleaños. Me había enojado con ella porque no quería que fuese a ese encuentro, quería evitar que ella se llevase una desilusión al no verme jugar. Finalmente me tocó entrar de titular. Estaba feliz. Pensaba ¡¡ojala no lleguen los buenos de mi equipo, o lo mas seguro es que sacarán!!. Entré el partido y pensé ¡¡No tengo la fuerza que tienes mis oponentes, no tengo la técnica de mis compañeros, solo puedo entregar mis ganas!!. Era una partido muy dificil. Recuerdo que el club al frente era el desaparecido club “Minera Las Cenizas”..mmm recuerdo que usaban unas camisetas celeste. También recuerdo que el arquero era un compañero de clase que siempre me molestaba por “malo para la pelota”. Corría el primer tiempo y pese a que estaba corriendo mucho sin respetar mi posición en el campo aun no lograba tocar la pelota. Estaba decidido a hacerlo fuese como fuese. Un pique de 30 metros me permitió alcanzar una pelota perdida, pasarla a mi compañero y cumplir mi primera misión. Me sentía el niño mas feliz del mundo. Por fin y luego de mucho tiempo tocaba por primera vez la pelota en un partido oficial. Miré a las gradas y pude ver a mi hermano con mi madre que miraban el partido. Pese a mi primer contacto con el balón, estaba haciendo un pésimo partido. Terminábamos el primer tiempo empatados a cero y escuchaba como un señor se acercaba al entrenador diciéndole que me sacaran, que no había hecho nada en toda la primera mitad. Recuerdo que el entrenador solo dijo “Si sé”. Era obvio.. nuevamente estaría condenado a mirar el partido desde la banca. Estaba muy apenado, con un nudo en la garganta. Me quede sentado tras una camioneta con el alma destruida. El arbitro daba la indicacion para que los equipos entraran nuevamente a la cancha. Todos retomaban sus posiciones y mientras eso pasaba mis primeras lágrimas comenzaron a escurrir por mis mejillas sucias de polvo y transpiracin. Alguien gritó ¡¡y el loco??, tenemos 10 en cancha!!. El entrenador me miró y me dijo ¡¡oye, que estas haciendo??, ve a la cancha inmediatamente¡¡. Yo estaba sin entender nada. Al borde del campo estaban dos de los jugadores titulares del equipo. Entré y me dije… no quiero jugar mas de defensa. Quiero hacer goles. No me importa si en tres minutos mas me sacan. Voy a hacer caso omiso a mi puesto y me voy a ir arriba. El entrenador me gritaba insistentemente ¡¡loco vuelve a tu posición!!, mientras se tomaba la cabeza y pateaba una botella. Pero yo…mmm no quería pasar mas tiempo sintiéndome mal. Había entrado a la cancha con rabia (por mi cabeza pasaba la canción Eyes of tiger de Survivor), con ganas de tapar todas las bocas que pedían mi remplazo. Me olvide de mi físico y estaba decidido a jugar de delantero. Corría como nunca y no sentía cansancio. Por fin todos mis miedos se habían quedado sentados juntos a mis lágrimas tras esa camioneta. Pese a todo mi entrenador seguía recriminando lo que estaba haciendo. Estaba siendo irresponsable al dejar el puesto de defensa botado, pero no me importaba. Un pase de tres cuartos de cancha viene hacia mi. Estoy parado en el borde del área grande. La amortiguo perfectamente con mi muslo. Mientras veia la pelota en el el aire miles de cosas pasaban frente a mi. Me di la vuelta y golpee la pelota de voleo con toda mi alma y fue a dar a al ángulo izquierdo del portero. Fue simplemente un golazo. No lo podía creer. El jugador suplente del equipo estaba consiguiendo la victoria. Miré a mi mamá y estaba realmente feliz. Ya no estaba enojado con ella. Mí mamá nunca me dejó pese a todas las malas palabras que le dije como escusa para que no fuese a ver el partido. El entrenador entendió todo. Me gritó: !!Loco, quedate pegado al central¡¡. Con esa indicación supe que el quería que jugara de delantero central. Lo único que lamentaba era que mi papá no había podido ver mi primer gol. Muchas veces pensaba como se sentiría mi papá si algun día hacia un gol. Bueno…mmm el partido seguía. Ya estábamos al limite del final del partido. Alguien dispara, el portero ataja, pero se le escapa de las manos, aparezco y la mando al fondo con un certero golpe de cabeza. Lo mas lindo de todo fue que mi padre justamente pasaba tras la portería en la camioneta. Lo miré y tenia la misma cara de felicidad que yo. Tanto así que tocó la bocina (otros también lo siguieron). Símbolo de gloria y felicidad en el fútbol amateur de cancha. Corrí 30 metros y le dedique el gol a mi mamá que estaba de cumpleaños y emocionaba miraba como mi dedo apuntaba hacia ella. Todo era como un sueño. De una de las mas amargas penas de mi vida, pasaba a la felicidad mas grande de ella. Al finalizar el encuentro todos se acercaban a felicitarme. Yo no sabía como reaccionar, era algo nuevo para mi. Recuerdo que el entrenador de acercó y me dijo: ¡¡Nunca desobedezcas mis instrucciones, pero hoy hiciste un gran partido!!. Entendí que hay algo mas allá del talento o del físico. Algo que es capaz de hacerte correr y correr sin que te canses. Algo que no todos lo tienen y que se llama pasión. Desde aquel momento comencé a aplicar esa misma pasión en cada una de las cosas que hago. Entendí que quizás nunca sería futbolista, pero el futbol me había hecho un regalo que podía usar día a día y durante toda mi vida. ¿Quieren saber que paso después de ese partido?.. mm Bueno, al siguiente partido entré de titular. Ya no tenía miedo, en la espalda llevaba una camiseta numero 9. En la banca quedaba el goleador del equipo. El marcador final fue 1 a cero a favor de nosotros. El gol..mmmm un pase al hueco, aparezco yo, le pego fuertisimo y la pelota pasa bajo el cuerpo del arquero. La semana siguiente fue una semana de consagración. Aun recuerdo los 4 goles que hice a un equipo llamado Esfuerzo. La semana siguiente, hacia tres goles en un solo tiempo a otro equipo llamado Monte Grande. Haaaa.. eso si..mmm me sacaron en el primer tiempo, para que descansará ya que entraría de titular en el equipo juvenil. Bueno..mmm en ese partido no hice goles, pero dimos vuelta un dos a uno en contra. Muchos dijeron que fue gracias a mi. Dijeron que yo levanté el animo de mis compañeros con las ganas y esfuerzo que le ponía.

Termine siendo el capitán de dos equipos. Algo que jamas olvidaré. Teniendo las mismas limitaciones que me acomplejaban, en aquel entonces llevaba la responsabilidad de capitanía de dos equipos, uno de ellos de una serie mayor que la mía. Nunca mas fui remplazado. Nunca mas tuve miedo de entrar a la cancha y enfrentar a jugadores mas fuertes que yo… Esta fue una linda historia que siempre cuento, pero que hoy a una hora de mi cumpleaños quise recordar con lágrimas en los ojos. Lindos momentos que jamas olvidaré y que marcaron mi vida. Luego hubo otros grandes partidos épicos que me tuvieron como protagonista y espero algun día escribirlas para que JM Jr pueda leerlas y sacar lo mejor de ellas para enfrentar la vida que se le viene.

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